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Yo debería de pensar como el Señor Jaworski, mi maestro de matemáticas solía decirnos en la escuela; “ Antes de intentar ustedes resolver un problema, estén seguros de que es lo que realmente están buscando.” Bueno, eso es fácil. Estoy buscando a Maddie, mi hermana de siete años de edad. Pero mi problema es más grande que ésto, ya que estoy buscando a una niña de tan sólo siete años de edad quien no podrá responder cuando yo la llame por su nombre.

“Vamos a seguridad, ellos pueden buscar a la Maddie en todo este lugar, dijo Río, “Río tomó mi mano e eniciamos el camino hacia seguridad.

“No Río, tú sabes que ella no les contestará a ellos. Ellos mas bien la asustarán. A donde sea que ella se encuentre puedo imaginar como luce su carita en este momento. A propósito, en este momento mi estómago me está doliendo.

Río puso su mano en mi espalda para jalarme hacia la salida de la tienda. “Tenemos que movernos. Nosotros estamos perdiendo el tiempo.” El está levantando su voz, y me doy cuenta de que ambos tenemos un buen manejo de la situación. ¿“Dónde fue el último lugar que te acuerdas haberla visto?"

Buena pregunta, pero hay un problema y es que no tengo idea. Está bien; respiré profundo. Nosotros podemos hacer esto. Podemos devolvernos. Nosotros te encontraremos, Maddie, lo juro que te encontraremos.

“No lo se, ni siquiera puedo recordar cuál fue el último lugar en el que estuvimos. Espera – la tienda de juguetes, ¿tal vez? Ella quería buscar Legos, ¿verdad?"