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Tal vez es hora de dejar el enfoque cauteloso. Quizás sólo debo de cerrar la puerta y preguntarles a ellos qué es lo que está pasando. El problema es que no creo que ellos me vayan a contar. Ellos no quieren preocuparme, a veces es mejor no saber algunas cosas. Y la verdad es que estoy nerviosa por Maddie.

No hablar es muy malo cuando uno es sólo un niño. Sin embargo, ésto no le impedido a Maddie hacer amigos, después de todo 7 años, no es tan mal para cualquier persona. Pero, ¿qué pasará después? Ella empezará a sentirse mejor, al hablar con otra gente que no seamos ni papá, mamá o yo. ¿O será que al convertirse en la chica que todo el mundo mirará se reirán porque no puede hablar? La única chica que quería bailar y no pudo hacerlo cuando en el baile de noveno grado le pidieron que bailara y no pudo contestar que sí. No quiero dejar que ella llegue a ese momento. Quiero ayudarle a Maddie a hablar.

Y por lo menos, puedo hacer que empiece. . Me apoyo en la puerta del despacho de mi madre y pongo mi oído firme con en él.

Es tiempo de tener información.