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A como me voy levantando de la cama me congelo. Pero las voces de abajo continúan. Al llegar a la puerta de mi habitación y la abro veo el pasillo negro. Es pasada la media noche, entonces el tiempo que controla las luces de las carreteras se han apagado. No me puedo imaginar caminando ciegamente por ese túnel. Deseo ir hacia mi mesa de noche para buscar la linterna. Al intentar abrir la gaveta de mi mesa de noche, ésta se pega y suena feo. Tengo que buscar un libro pequeño de sueños, algunas cartas se Pokemon que yo coleccionaba cuando tenía 10 años, y cerca de cinco tubos de bálsamo para los labios antes de encontrar la linterna. . Nada de esto está en silencio e incluso hasta los más pequeños son poco sigilosos. Me congelo de nuevo y contengo la respiración para oír mejor. Continúan las voces. ¿Pueden ellos escucharme? ¿Qué piensan ellos que está sucediendo aquí?

La batería de la linterna está gastada. Ahora no hay nada que yo pueda hacer, sino presionar mi mano en la pared.

Caminar alrededor de una casa en la noche es como cruzar por un camino que esta prohibido caminar. No pertenezco aquí. Durante las horas de oscuridad la casa pertenece a una nevera. Estoy invadiendo su territorio y ni siquiera puedo ver para dónde es que voy. Esto no está bien. Está oscuro.

La forma en que descubro que he llegado a la escalera de la parte superior, es cuando doy un paso hacia adelante y veo que no hay piso.