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Río que me conoce como a su libro que ha leído todos los días por 10 años, me ve con extraña Mirada ya que usualmente soy de las que enfrenta los problemas sin miedo. Pero en este caso la cosa es diferente. El problema es acerca de mi pequeña, dulce y silenciosa hermana Maddie. Ahora estoy inmovilizada hablando en un “charco” de mi propio pánico.

“Sadina tranquila, nosotros la encontraremos,” dijo Río. Esto lo está diciendo él para su tranquilidad mas que para la mía. El quiere también a Maddie y se acerca para tocar mi mano. Me estará dando un cabello bien apretado alrededor de un dedo. Este es un hábito que tienen los bebés. Algo debí de haber dejado atrás desde que terminé mi primer grado. Rio me retiró de la mano el cabello con el que yo estaba “jugando” para quitarme el estrés que sentía y lo colocó detrás de mi hombro.