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A mitad de camino de donde está el carro, me doy cuenta que está bastante oscuro afuera, sin luna y sin estrellas. Detrás mío no puedo ver ni a Paulie ni a Mónica y estoy segura que ellas tampoco nos pueden ver. Tomo la mano de Río y él me mira. No puedo dejar de pensar si se habrá tomado la mejor decisión. Me inclino hacia él y le doy un beso.

Maddie me está esperando. Ella me está mirando con su carita de ángel. Ella me dice con un tono de voz fuerte y claro. "Te acabo de ver besando a Río”.

Entonces, creo que ella está empezando a hablar de nuevo. Primero lo hizo con Bella, después conmigo y ahora enfrente de mis mejores amigos.

¡Esa sí que es una buena cosa!

¿Verdad?