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Cuando Maddie siente que alguien o algo toca su hombro, ella no abre sus ojos. Puede ser que sea mejor hacerlo así y pronto eso que le esté tocando su hombro desaparecerá.

Después ella escucha una voz pronunciado su nombre. Ahora sí tiene que ver - y como magia, Sadina está ahí. La verdadera Sadina, la que la besa su cabeza una y otra vez, la abraza fuertemente; a pesar de que ambas saben que a Maddie no le gusta mucho eso, por ahora eso es lo mejor que pueden hacer. Sadina la empuja hacia su pie, en este momento Maddie reflexiona en cómo Sadina se puede sentir cuando ella se recuesta sobre su hombro.

"Hola, niña tú nos asustaste. ¿Qué pasa con eso, te gustan mas los perros que yo?" Río bromea. Maddie en este momento no puede ni responder, no sonreír; piensa que sería mejor sonreír para demostrarle a Río que a ella no le importa su broma.

"¿Quién no va preferir mas un perro mas que a tí?" Maddie para de respirar hondo. Está al lado de su perrito blanco quien la ve con sus ojos bien abiertos, sin importarle si ella habla a no.