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Al abrir la puerta para tomar mi clase de Inglés Lit, la Señora Weben me mira y sonríe y con gestos me pide que me siente.

Todos me ven, como queriendo saber el por qué llego tarde. Busco una silla y escritorio que estén vacíos. La Señora Weben no asigna sillas, sólo nos pide que intercambiemos lugares para que todos los días nos sentemos al lado de alguien diferente. Paulie llama mi atención y sonríe mientras se desliza de un lado de su silla y mientras le da palmadas a la otra parte de la silla. Lo ignoro y me voy para atrás del salón donde está Mónica con sus brazos hacia arriba tratando de llamar mi atención.

Tomé la silla al lado de ella. "¿Qué haces aquí atrás?" Le susurré. Nunca la había visto sentada tan atrás, siempre había estado sentada al frente de la pizarra usando anteojos gruesos.

Mónica señala sus ojos. ¡Lentes de contacto! Ayer me los dieron.

"¡Fantástico!", Le dije.

"Ahora que estamos todos", dice la Señora Weben, "volvamos fuerzas del destino en Romeo y Julieta". Ella no es tolerante con la gente que habla en clase.